Enterprise Performance Intelligence
Un paso determinante desde las soluciones clásicas del Performance Management.
Las soluciones basadas en la tecnología Performance Management aportan resultados en el desarrollo operativo de los planes estratégicos y a la dirección por objetivos, ayudando a las organizaciones a optimizar su rendimiento de negocio a partir de la información obtenida en los almacenes de datos corporativos y departamentales frente a resultados pasados, actividad actual y objetivos futuros.
Una solución basada en la tecnología Enterprise Performance Intelligence, (EPI) se diferencia de la anterior en que se sitúa a un nivel de información operacional y de procesos, permitiendo un seguimiento fino en tiempo real de las desviaciones de objetivos y rendimiento, frente a la estrategia establecida. Estas infraestructuras ayudan a identificar y mejorar la eficiencia de los procesos, mapeando operaciones con estrategia
La capacidad analítica la brindan las mismas herramientas hasta ahora utilizadas, es decir, técnicas estándar de Business Intelligence; slicing,dicing,drill-down y análisis de tendencias. La diferencia radica en que EPI permite a las organizaciones actuar rápidamente sobre la causa-raíz de los problemas de rendimiento a medida que estos se presentan.
De esta manera, una solución EPI es capaz de agrupar información procedente de todo el rango de sistemas y aplicaciones de la organización, permitiendo detectar de forma proactiva los problemas de rendimiento, analizar la información pertinente, e incluso proponer medidas correctoras.
La conclusión de todo esto es un sistema que ayuda a identificar y resolver problemas de rendimiento, de forma que las organizaciones satisfagan sus objetivos de negocio e incrementen su ventaja competitiva y su productividad.
EPI responde a la demanda de trazabilidad desde el grado de cumplimiento de un KPI (indicador clave de rendimiento) hasta los potenciales procesos que han podido tener un impacto en el mismo, respondiendo así a las preguntas que surgen ante el típico semáforo rojo de un Cuadro de Mando, ¿en qué parte de nuestros procesos estamos fallando?, ¿cuáles pueden ser las acciones correctivas? con anterioridad a la propia aparición del problema.
Debemos de invertir en soluciones que aporten auténtico valor añadido en forma de sugerencias directas sobre el origen del problema que se encuentra en nuestros propios procesos.
Toda esta potencia analítica puede ser desplegada en cualquier área de negocio, desde la industria, pasando por la sanidad y hasta las administraciones públicas. Hoy día, ante el futuro incierto en el que nos vemos inmersos, es más importante que nunca invertir en tecnología que ayude a anticiparnos a las crisis locales que resultan de la actual crisis global, y que están por venir.
